La Naturaleza Tejida Y Entretejida
Curaduría:
Álvaro Medina
Artistas
Aida Omaja Orrego
Maria Eugenia Trujillo
Tatiana Granado
El planeta es un tejido de mares y tierras. Selvas, bosques, sabanas y desiertos entretejen las tierras, pero también lo hacen montañas, valles, llanuras, ríos y lagos. Al tejido vegetal, los animales y los hombres le hemos agregado uno más: los caminos que atraviesan las superficies de islas y continentes, derivados de la necesidad de desplazarnos por razones vitales.
Tatiana Granados, María Eugenia Trujillo y Aída Omaja Orrego evocan en sus obras tales tejidos, amenazados por el calentamiento global, pero sobre todo por la desidia política que encara el preocupante y serio problema. Por lo mismo, las tres instalaciones que aquí se exhiben son pertinentes y actuales.
Granados viene trabajando el tema de la fauna, la flora y los laberínticos cursos de las aguas desde hace 9 años, de allí esta obra, titulada Amazonas, un río de muchas orillas. Las soluciones visuales han sido múltiples. Hoy, en equipo con Roberto Sarmiento y Nicolás Stark, recrea con piedras, palos, conchas, hojas vegetales, papel, luces y sonido el mapa de la corriente fluvial que entreteje territorios tan vastos que cubren la mitad de la América del Sur. El empleo de materiales tan diversos tiene el propósito de hacer presente, física, emocional y poéticamente, una realidad que nos atañe de cerca.
Omaja Orrego se ha fijado en los caminos que los Muiscas abrieron en tiempos remotos. Personas, ideas y productos fluían por esa red de senderos primitivos. Su Camino chibcha es una sucesión de signos a transitar con la vista, tomados de la pintura rupestre. Lo cultural se superpone a lo natural, sin que lo natural pierda jerarquía, razón por la cual la huella humana es paralela a la huella cultural. La solución tiene un propósito: crear puentes de identidad con el espacio en el que nos movemos, espacio natural que el tráfago cotidiano nos somete a no poder considerar en su debida dimensión histórica, una de las alienaciones de la sociedad contemporánea.
Trujillo comenzó a tejer en 2002. En lugar del óleo y el pincel, prefirió trabajar el hilo y la aguja. Paisaje inesperado es una obra en expansión continua, siempre diferente pero fiel al principio de crecer y crecer con la espontaneidad de una enredadera. Contemplamos un paisaje de hilos que trepa, se expande, se bifurca, se trifurca y cuelga libremente. El laborioso tejido, regido por una suerte de automatismo, se posesiona del entorno inmediato con la organicidad de las plantas y lo engalana con su combinación de colores. Estamos ante una instalación que de alguna manera remite a la pintura, pero también a la escultura. La novedad del tratamiento ofrece elementos asentados en la tradición, al tiempo en que se aparta de esa tradición.



18 al 27 de Septiembre


