EDGAR NEGRET (1920-2012)
El Gigante Dormido
Desde el Renacimiento, el fundamento de la cultura occidental ha sido la singularidad, es decir, la originalidad absoluta de una obra determinada, sea de poeta o de músico, de dramaturgo o de filósofo, de pintor o de escultor. La singularidad surgió en Grecia, pero los artistas depusieron su personalidad durante la Edad Media y abrazaron el estilo colectivo que el medio social adoptaba como propio e inmodificable (piénsese en la pintura bizantina), dejando de existir la personalidad individual que el Renacimiento logró recuperar y las vanguardias del siglo XX llevaron a su máxima expresión.
Un vistazo rápido o detenido (lo mismo da) al arte universal del último siglo y medio nos revela que Edgar Negret es uno de los artistas más singulares y creativos, ya que no se parece a ningún otro. La pertinencia y grandeza de su legado artístico reside en seis rasgos fundamentales:
- Creación de un lenguaje personal sólido y versátil, coherente y sugerente.
- Empleo de una técnica consistente en cortar, doblar y atornillar láminas de aluminio, a la que accedió a partir de preocupaciones personales.
- Desarrollo de temas abordados con enfoques propios, ajenos al lugar común.
- Rigor geométrico distinto al de sus contemporáneos.
- Uso de colores que realzan la superficie escultórica para mejor valorar los volúmenes.
- Expresión poética situada entre la realidad y la ensoñación, su mérito mayor.
Bajo la influencia de Henry Moore, tan pronto concluyó estudios de bellas artes en Cali en 1944, Edgar Negret incursionó en la abstracción orgánica, tendencia que abandonó a la vuelta de unos años. El giro en una nueva dirección se dio en Nueva York en 1949, cuando conoció la obra de Alexander Calder, con el que trabó lazos de amistad, y pasó a trabajar con sentido geométrico el hierro soldado.
La presente exposición de Edgar Negret, concebida como un homenaje de UN_FAIR al gran maestro de Popayán, solo reúne obras de aluminio cortado y ensamblado. Se exhiben obras de temas ingenieriles y obras que expresan la pasión del escultor por el arte precolombino, que estudió y se apropió para producir variaciones con espíritu contemporáneo.
ÁLVARO MEDINA – Curador
LA TÉCNICA
En 1957, aplicando procedimientos introducidos por la revolución industrial, Edgar Negret inventó su propia técnica y accedió a la plenitud de su lenguaje plástico. Por ser fácil de cortar, doblar, arquear y atornillar, adoptó la lámina plana de aluminio, soporte de módulos que al repetirse con variantes le permitían construir las estructuras escultóricas que expresarían el mundo poético que se lanzó a explorar de manera magistral. Cubierta con pintura roja, azul o negra dispuesta en capas planas, paleta que amplió con el correr del tiempo, la obra resultante convenció a la crítica neoyorquina por su personalidad y rigor visual. Gracias a las particularidades de la técnica de producción, accedió a un lenguaje dúctil y flexible que lo diferenciaba de los artistas que lo precedieran.
¿ABSTRACCIÓN O FIGURACIÓN?
En los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, la abstracción adquirió tal auge a nivel internacional que sus variantes fueron muchas, desde el expresionismo al cinetismo, pasando por la rusticidad del informalismo y las sutilezas de los campos de color. Con epicentro en las enseñanzas de la Bauhaus, muchísimos artistas se apasionaron por la geometría, entre ellos Edgar Negret. Pero, a diferencia de la casi totalidad de sus contemporáneos, el colombiano se apartó de la abstracción absoluta y total por estar interesado en representar aquellos aspectos del mundo objetivo que impactaban su sensibilidad. De allí que el colombiano sea abstracto y figurativo a la vez. En consecuencia, sus formas llevan títulos que nos permiten reconocer los modelos que le sirvieran de inspiración, en general de dos tipos: objetos o productos de uso práctico y objetos o productos relacionados con fenómenos, rituales y/o creencias de la antigüedad, lo mismo el eclipse que el amuleto o fetiche de uso ritual que él denominara Aparatos mágicos.
ORIGINALIDAD DE LOS TEMAS
La singularidad de Edgar Negret consistió en crear una temática derivada de productos y conceptos salidos del cerebro del Homo sapiens y no simplemente de lo que se halla en el entorno natural. El repertorio es amplio: torres y escaleras tomadas de la arquitectura, puentes, columnas y soportes de la ingeniería civil, satélites de la ingeniería aeroespacial, acueductos de la ingeniería hidráulica, signos relacionados con la escritura, etc. Sin antecedentes en la historia del arte universal, el abordaje es un homenaje a la creatividad humana.
EL NEGRET PRECOLOMBINISTA
El escultor enriqueció su repertorio temático a partir de 1983, cuando visitó la región del Cusco y se lanzó de lleno a celebrar el legado de los Incas, más tarde el de otras civilizaciones Amerindias. Esto explica sus representaciones a) del sol, la luna o el maíz, considerados sagrados por los pueblos aborígenes, b) del quipu (instrumento de registro en el Perú antiguo), c) de los códices mesoamericanos, d) de pirámides, e) de calendarios, f) de tejidos y g) de figuras míticas, indagación plástica sin paralelo concebida para homenajear a los ancestros precolombinos. Porque su norte fue el sur desde temprana fecha, Edgar Negret pudo continuar y enriquecer a su manera las propuestas teóricas del guatemalteco Carlos Mérida, el mexicano David Alfaro Siqueiros y el uruguayo Joaquín Torres-García sin repetir lo hecho por otros.
¿Qué es un quipu?
Según Gary Urton, los quipus son “implementos de cordeles anudados, utilizados para registrar información tanto estadística como narrativa, especialmente por los inkas, pero también por otros pueblos de los Andes centrales desde épocas preincaicas” (Signos del khipu Inka).



18 al 27 de Septiembre


